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Rosa Ballesteros participa en la elaboración de la obra “En nuestras propias palabras”

¿Quién es Rosa Ballesteros y cómo nace tu participación en la obra: “En nuestras propias palabras”?

Soy Toledana aunque vivo en Benalmádena (Málaga) desde joven. Doctora en Historia Contemporánea, Experta en Género e Igualdad de Oportunidades por la Universidad de Málaga, Lusitanista y especialista en Historia de las Mujeres. Soy miembro e investigadora del Seminario de Estudios Interdisciplinarios de la UMA (SEIM/UMA) desde 1988 y del Instituto Universitario de Investigación de Género e Igualdad de la Universidad de Málaga (IGIUMA) desde su creación en 2020. Miembro de varios grupos feministas de investigación de la UMA y evaluadora y miembro del comité editorial de varias revistas científicas. Entre mis líneas de investigación quiero destacar la relacionada con el cine en relación con las mujeres por vincularla con el capítulo del libro En nuestras propias palabras, en el que participo. Tengo varios libros publicados, tres sobre mujeres y cine y otro sobre el cine en Toledo.

En cuanto a mi participación en este libro coral me remito a nuestra querida Tere Marín, con la que me unía una gran amistad y un más grande cariño. Ella había leído alguna de mis publicaciones y quedamos para conocernos personalmente en un congreso que se celebró en Sevilla sobre Saberes y Educación. A partir de aquí colaboramos en varios proyectos. Ella estuvo en Málaga como jurado del premio de Investigación Victoria Kent y yo, a su vez, viajé a su pueblo conquense para dar unas charlas en los cursos de verano de la UCLM; también le envié varios artículos sobre mujeres que publicó La Tribuna de Cuenca en 2004. En 2010 tuvo la generosidad de desplazarse a Toledo para presentar mi libro Hijas de Galiana.  De nuevo me comprometió con otra colaboración: un capítulo con la biografía de “Colombine” en el libro: Educación, Ciencia y Cultura en España: Auge y colapso (1907-1940), editado por Almud, Ediciones de Castilla-La Mancha. No pude asistir a su generosa invitación cuando el 2019 la Universidad le hizo un homenaje.  Teníamos más proyectos que, desgraciadamente, no pudieron llevarse a cabo. La invitación para que participase en este proyecto me la comunicó por teléfono: “Rosa: tengo otra proposición deshonesta que hacerte…”

En tu aportación al libro, te centras en la película “El Indulto”, de José Luis Sáenz de Heredia y basada en un relato de Emilia Pardo Bazán. ¿Por qué este tema en concreto?

Como ya te comentaba, una de mis líneas de investigación es el cine y su relación con el tema de la mujer. Yo había leído el cuento corto de la Bazán “El indulto”, que es una joya del naturalismo y una de las primeras obras que se publicaron en España a finales del XIX en este estilo. Desde luego es la primera obra de este cariz escrita por una española. Después supe que “El indulto” se había llevado al cine el año 1960, cuando ya la sociedad había dado un cierto giro de apertura, o eso se decía. Yo quise comprobar como una realidad de hacía un siglo (más o menos) había evolucionado. Y la verdad es que lo que narraba doña Emilia no tenía nada que ver con lo que aparecía en la película. Mis sospechas se confirmaron para mal. La historia real, truculenta y dramática que relata la historia original, se había transformado, por arte de birlibirloque en un melodrama barato y falso donde se dan cabida todos los clichés del franquismo más rancio.

¿Dirías que Emilia Pardo Bazán fue una de las primeras escritoras que se atrevió a escribir cosas que “estaban reservadas” a escritores?

Verdaderamente, aparte de otras consideraciones, podemos considerar a Emilia Pardo Bazán un icono feminista, aunque sea sólo por la osadía de introducir en nuestro país la idea naturalista (¡vade retro!) con su obra La cuestión palpitante, publicada en1883, fuente de una fuerte polémica que chocaba con los valores conservadores y católicos de la sociedad española de entonces. Y porque, además, estaba escrita por una mujer.

Las diferentes obras de Emilia Pardo Bazán le trajeron consecuencias a su vida, llegando al punto de tener que irse a vivir a Italia. Consecuencias que no habría sufrido de haber sido hombre. ¿Es así?

Al parecer, y por lo que revelan las investigaciones llevadas a cabo por sus biógrafos/as el marido, José Quiroga, era un tipo apocado y con poca personalidad, todo lo contrario a su mujer. El matrimonio, fuente de conflictos, comenzó a hacer aguas al poco tiempo. Nunca encontró en él comprensión ni apoyo y bastó un malentendido (aunque ya llovía sobre mojado) en una fiesta familiar para que doña Emilia, cansada, le pidiera firmar un documento de separación (aún no había divorcio) que su marido se negó a firmar. Así que, tranquilamente (o no), se marchó sola a París. Todo ello sucedió en mayo de 1884. Otro escándalo más.  De esta forma el matrimonio se deshizo de hecho. El matrimonio ya no volvió a convivir en la misma casa.

Centrémonos en la obra que hace de eje principal de tu artículo: “El indulto”. ¿Qué tiene de especial ese relato?

La novela, realista como ya te comentaba, presentaba a una pobre mujer, lavandera y con un niño pequeño, que subsistía gracias a la caridad de la vecindad. Ella vivía aterrada porque el marido, en prisión por haber matado a su suegra, le había prometido que cuando saliera libre iba a acabar con ella. Salió por fin absuelto, gracias a un indulto real, y se presentó sin avisar y de noche en casa de la desgraciada. Cual no sería el horror que la pobre mujer murió de miedo. El marido huyó de la casa y el crimen quedó sin castigo (como tantas veces ocurre). En la película, la protagonista, de entrada, es una chica guapa (Concha Velasco es la actriz) que ha tenido que casarse con un tipo malvado que la había violado). En este caso, normal en tiempos de la dictadura, el embarazoso problema se solventó con un “providencial” aborto espontáneo: ya no hay que preocuparse por un pequeño que, en el caso de la novela, habría quedado desamparado. Aquí, en la película, el marido felón es también encarcelado por matar a la suegra (otra vez la suegra), y esta vez también es absuelto no por una gracia real, sino por haber sido un “soplón” que delata a los compañeros que planeaban una fuga. También vuelve en busca de la mujer, pero esta, mientras estaba preso, planeaba marcharse fuera de España en compañía de un hermano (un hombre bueno) del marido, su antiguo novio. Como en la película, la mujer muere del susto (como en la novela) cuando el marido la encuentra en su casa. Sin embargo, aquí el marido si muere (justicia divina) porque llega el hermano y amante de Antonia (no sabemos si son amantes porque no hay ni un beso entre la pareja) y se encuentra al hermano y a la mujer ya muerta. El hermano bueno amenaza denunciarlo y el expresidiario se abalanza y comienzan a pelear. En consecuencia, ambos mueren en la pelea. Se ha hecho justicia: porque en la dictadura todo criminal paga su precio.

¿Y quién es José Luis Sáenz de Heredia y por qué decide llevarla al cine?

Sáenz de Heredia fue un director cinematográfico que se inició en el oficio con Luis Buñuel en la empresa Filmófono. Sus dos primeras películas, La hija de Juan Simón y ¿Quién me quiere a mí? las dirigió durante la República. Como era primo hermano de José Antonio Primo de Rivera, fue detenido e internado en una checa madrileña. Gracias a la intervención de su amigo Buñuel pudo salvar su vida. Se pasó a la zona “nacional” y se convirtió en el director preferido del franquismo. Dirigió Raza, con guion de Franco. En aquellos momentos, Sáenz de Heredia mantenía una relación con la protagonista del film: Concha Velasco, a quien dirigió en varias películas durante los años (unos once) que duró su relación, entre otras: La Verbena de la Paloma, Me debes un muerto, Juicio de Faldas, Relaciones casi públicas, casi todas entre los años 60 y algunas de los 70.  Estas, como podrás apreciar, no son dramas. La verdad es que por más que he leído sobre el tema que me preguntas, no he podido dilucidar que le impulsó a dirigir El indulto. Curiosamente, la película que dirigió, anterior a esta, fue una coproducción con Italia cuyo argumento trata de las guerras carlistas del siglo XIX en España: Diez fusiles esperan, protagonizada por Paco Rabal, que como sabrás, era comunista.

¿Cuál fue el resultado de la película y por qué acabó grabándose en la historia?

Si te soy sincera, todo lo que te puedo decir de ella es que pasa muy desapercibida en la filmografía de este director. Son muy pocas las referencias que yo he podido consultar. Por mi parte, yo que soy seguidora de las causas difíciles, la encontré muy a propósito para poder contrastar los cambios o los puntos de vista que se producen al pasar una novela al cine. En este caso, quería ver las distintas soluciones que se daban a cuestiones relacionadas con la socialización de las mujeres en un espacio temporal de tres cuartos de siglo, y las diferencias son sustanciales en cuanto la intención de la autora de la obra y las “adecuaciones” del director.

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